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lunes, 19 de diciembre de 2016

NO TE OLVIDES DE MI CUMPLEAÑOS..


Nos acercamos nuevamente a la fecha de mi cumpleaños. Todos los años se hace una gran fiesta en mi honor y creo que en este año sucederá lo mismo.
En estos días la gente hace muchas compras, hay anuncios en la radio, en la televisión y en todas partes no se habla de otra cosa si no de lo poco que falta para que llegue ese día.
La verdad es agradable saber que, al menos un día del año, algunas personas piensan un poco en mí.
Como tú sabes, hace muchos años empezaron a festejar mi cumpleaños.

Al principio parecían comprender y agradecer lo mucho que hice por ellos, pero hoy en día nadie sabe para qué lo celebran. La gente se reúne y se divierte mucho, pero no sabe de qué se trata.
Recuerdo el año pasado, al llegar el día de mi cumpleaños, hicieron una gran fiesta en mi honor. Había cosas muy deliciosas en la mesa, todo estaba decorado y recuerdo también que había muchos regalos; pero… ¿Sabes una cosa? Ni siquiera me invitaron.

Yo era el invitado de honor y ni siquiera se acordaron de invitarme. La fiesta era para mí y cuando llegó el gran día me dejaron afuera, me cerraron la puerta... y yo quería compartir la mesa con ellos.
La verdad no me sorprendí, porque en los últimos años todos me cierran la puerta.
Y como no me invitaron, se me ocurrió estar sin hacer ruido.
Entré y me quedé en el rincón.
Estaban todos bebiendo, había algunos ebrios contando chistes, carcajeándose. La estaban pasando en grande. 
Para colmo, llegó un hombre gordo vestido de rojo, de barba blanca y gritando ¡jo-jo-jo-jo! Parecía que había bebido de más.
Se dejó caer pesadamente en un sillón y todos los niños corrieron hacia él, diciendo:
- Santa, llegó Santa..!!

¡Como si la fiesta fuese en su honor!
Llegaron las doce de la noche y todos comenzaron a abrazarse; yo extendí mis brazos esperando que alguien me abrazara y ¿sabes? Nadie me abrazó...
De repente todos empezaron a repartirse los regalos, uno a uno los fueron abriendo, hasta que se abrieron todos, me acerqué para ver si de casualidad había alguno para mí.
¿Qué sentirías si el día de tu cumpleaños se hicieran regalos unos a otros y me dije:
- A ti no te regalaran nada? Comprendí entonces que yo sobraba en esa fiesta, salí sin hacer ruido, cerré la puerta y me retiré.

Cada año que pasa es peor, la gente sólo se acuerda de la cena, de los regalos y de las fiestas y de mi nadie se acuerda.
Quisiera que esta Navidad me permitieras entrar en tu vida, quisiera que reconocieras que hace casi dos mil años vine a este mundo para dar mi vida por ti en la cruz y de esa forma poder salvarte. Hoy sólo quiero que tú creas esto con todo tu corazón.
Voy a contarte algo, he pensado que como muchos no me invitaron a su fiesta, voy a hacer la mía propia, una fiesta grandiosa como la que jamás nadie se imaginó, una fiesta espectacular..!!

Todavía estoy haciendo los últimos arreglos, por lo que este año estoy enviando muchas invitaciones y en este día, hay una invitación para ti, sólo quiero que me digas si quieres asistir, te reservaré un lugar y escribiré tu nombre con letras de oro en mi gran libro de invitados, en esta fiesta solo habrá invitados con previa reservación y se tendrán que quedar afuera aquellos que no contesten mi llamado.

Prepárate porque cuando todo este listo, daré la gran fiesta...
Hasta pronto!!!
Con cariño,
Tu amigo Jesús

MIS SILLAS VACIAS...


Se acercan las Fiestas y empiezan los preparativos: los regalos, la decoración, el menú de la cena, el lugar donde reunirse... Y aparece la pregunta inevitable: "¿Cuántos somos en estas fiestas ?".
Y en la respuesta, aparecen, implícitamente, las "sillas vacías", las personas que no están...

La persona que está lejos, la que la vida llevó por otro camino, la que eligió no estar, la que se enemistó, la que se llevó la muerte... Y aparece la tristeza. Y las "sillas vacías" duelen. 
Y necesito ese abrazo contenedor y prolongado que no va a llegar... Y extraño tu sonrisa...Y los ojos se llenan de lágrimas... Y duele... 
Pero es la realidad. Y a la realidad hay que aceptarla... Entonces suspiro hondo y giro la cabeza. 
Y veo las "sillas ocupadas". Son las personas que me aman. Y sonrío. 
Así es parte de la vida: pérdidas y ganancias... Así voy a brindar estas fiestas , con lágrimas contenidas por las "sillas vacías", y sonriendo desde el alma por las "sillas ...ocupadas"... Feliz. 

Sí, feliz a pesar de la tristeza. 
Porque ser feliz no es necesariamente estar alegre. La alegría es una emoción pasajera que termina cuando el buen momento finaliza. La felicidad es otra cosa. Es un estado del alma. 
Ser feliz es estar en paz. En paz sabiendo que estoy recorriendo el camino correcto, el que coincide con el sentido de mi vida, el de mis errores y triunfos, con mis miedos y mi coraje... 
Mi camino, el que yo elegí. 
Un camino en el que hice todo lo que pude, y más...

Brindaré por los que no están y brindaré incondicionalmente por los que si están, por los que ame y por los que amo y con lo que tengo procuraré ser feliz.
Posiblemente tu también tengas "Sillas Vacías" en tu mesa este año al igual que yo, pero a pesar de los ausentes y con la dicha de los presentes, te deseo un feliz y próspero año nuevo para ti y toda tu familia, que sus anhelos se hagan realidad y que llegue a ti lo que tanto anhela tu corazón.
Disfruta de lo que tienes hoy porque no todos tienen esa dicha
Un gran abrazo a distancia y que Dios te bendiga hoy y siempre.!!