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sábado, 7 de enero de 2017

SOLTANDO A MAMÁ


Soltar a mamá no es dejarla de lado, ni siquiera es necesario poner distancia de por medio o privarla de compartir nuestros logros
Soltar a mamá es, una vez que somos adultos, traerla con nosotros de este lado, a ellas les cuesta dejar el periodo de la niñez, les asusta que vayamos a equivocarnos o que no hayamos aprendido a cuidarnos, entonces, es momento de demostrar que si podemos, con hechos más que con palabras

Soltar a mamá es mostrar que crecimos y el que crece comprende, es asumir responsabilidades, sin dejar de ver el bien común, es dejar de pedir permiso y comenzar a cumplir promesas, es cambiar regaños por no causar preocupación, es asumir riesgos sin dejar de bajar la cabeza, para pedir su bendición
Soltar a Mamá es regresárle la misma dedicación que mostró hacia nosotros, para desvanecer sus miedos, es darle tiempo para aceptar que termino la obligación en ella y llego la convicción en nosotros: "te libero de mi, pero no te dejaré nunca porque te amo", el amor y la gratitud supera por mucho la necesidad y la costumbre

Soltar a mamá es decir gracias, es incluirla, es ver a la mujer y respetar sus elecciones, es graduarla y darle todos los honores, es compartirle nuestros aciertos que son también los suyos, porque un adulto entiende que estaba improvisando movida por el amor y que la mayor de sus elecciones fue querernos, razón más que suficiente para honrarla toda la vida

Soltar a mamá es comenzar a disfrutarla y con ello honrar nuestro pasado, evitemos terapias en ese sentido, estamos a tiempo, reinstalemos a nuestras madres en el mismo lugar donde estamos colocados ahora que crecimos, en el de los adultos, en el de los maduros, en el de los seres humanos, no atrás, no adelante, a nuestro lado, pues sin ella, nunca hubiéramos llegado...!!

jueves, 5 de enero de 2017

SI, A VECES DUELE SER MADRE...


Te duelen los test negativos cuando deseas un bebé, antes de que llegue el positivo. 
Te duele el positivo cuando cruzaste los dedos por un negativo . Y te asusta, te aterra. 
Después te duele el cuerpo cuando cargas en tu vientre a tu bebé y empiezas a no dormir, mucho antes de que tu hijo nazca. 
Te duele el parto, o la cesárea y tienes que estar repuesta tan pronto, porque lo más importante de tu vida depende de ti. 
Te duele el postparto y todo lo que dejaste atrás, todo lo que cambió.
Te duele el cuerpo de días sin dormir y de cargarlo durante horas para darle paz.
Te duelen los consejos que te hacen sentir mala madre porque parece que todo lo haces al revés. 
Te duele volver a trabajar o comenzar a estudiar, pero todo lo haces por tus bebés.
A veces también te duele tu imagen en el espejo y la añoranza de un rato en silencio. Te duele la falta de un minuto de intimidad.

Te duelen sus dolores, los cólicos, esas encías rojas de los primeros dientes, los primeros raspones y cada vez que le ponen una vacuna.
Te daña y te enoja cuando alguien lo compara con otros niños, o cuando sientes que no logras enseñarle cómo se debe, ni hablar de lo que te duele si lo llegan a criticar. 
Te duele como te mira cuando lo tienes que retar y te duelen esos ojitos llenos de lágrimas cuando tienes que estar firme en tu decisión, esa que él no entiende, pero sabes que es por su bien, aunque en ese momento lo dudas.
Te duele tenerlo todo el día en brazos y también te duele cuando se desprende y no necesita más tus brazos. 
Te duelen sus celos, cuando deja de ser el hijo único y te duele sentirte culpable por ese nuevo amor que vendrá.

Te duele cuando no se quiere quedar en la escuela y ahí lo tenes que dejar y también te duele cuando se quiere ir de tu casa y ves lo grande que está. 
Te duele verlo tomar decisiones erradas, te duele verlo llorar, te duele verlo enamorarse y que le rompan el corazón.
Te duele verlo crecer tan rápido, y te duele todas las veces que deseaste que lo hiciera. 
Te duele la culpa y uff!! como duele la culpa, porque te sientes culpable de tantas cosas, de lo que haces, de lo que no haces, de lo que hacen otras madres y tu no, de tus necesidades, de sus errores, de las veces que se porta mal, o de esos días que necesitas tanto estar sola.
SI..!! La maternidad duele.
Duele siempre y no hay dolor más hermoso, más PURO, más magnífico que ese. 
Porque así como duele, también SANA

martes, 27 de diciembre de 2016

El último beso de Mamá..



Como todas las mañanas desde hace ya 6 años, me despertó mi madre, esta mañana me levantó para ir a la escuela, había pasado mala noche, con pesadillas sobre monstruos, y me costaba trabajo levantarme.A los diez minutos mi madre volvió a espertarme, esta vez con mas premura, se estaba haciendo tarde, me levanté rápidamente, apenas si me lavé la cara, me zampé el desayuno en un abrir y cerrar de ojos, y ahí estaba mi mamá diciéndome:... "come más despacio, que te vas a ahogar".
Con las prisas del momento le contesté de mal modo:
- Sí, ya lo sé, no empieces a regañarme.
Aún tuve que soportar las preguntas de rigor: ¿Llevas el almuerzo? ¿Te cepillast los dientes? ¿Tienes listos los libros?. Y yo aún más impaciente le contestaba levantando la voz:
- ¡Que te dije que sí!
Ella sonrió suavemente y me dijo:
- Anda, dale un beso a mamá y ve con cuidado a la escuela.
Alcé los hombros con fastidio y le dije medio enfadado:
- ¡Mamá! que ya es tarde no tengo tiempo para eso.
- Está bien hijo, ve de prisa, que dios te proteja.
Aún retumban mis propias palabras en mi oído: "no tengo tiempo para eso...", con las prisas y el enfado me pasó por alto un leve destello de tristeza en su mirada, mientras iba corriendo hacia la escuela, estuve a punto de regresarme y darle un beso a mi mamá, sentía un nudo en el corazón, pero mis compañeros comenzaron a llamarme y fui hacia ellos
- ¿Con que excusa regresaría?, ¿Que iba a darle un beso a mi mamá?, Se hubiesen reído de mí.

De todas formas al regresar a casa después de las clases, vería a mi mama en la puerta de mi casa esperándome como siempre, temerosa de que me suceda algo, impaciente si tardo unos minutos, ya que me he entretenido con mis amigos.
El día se me pasó volando en la escuela, entre clase y clase, juegos y almuerzo, y se me había olvidado el incidente de la mañana, sin embargo esta vez, apenas sonó el timbre salí corriendo a mi casa sin entretenerme, desde la esquina esperaba divisar la figura de mi madre en la puerta, pero no había nadie esta vez. Supuse que estaría adentro entretenida con algo, pero extrañé de momento su presencia tan segura.

Antes de tocar el timbre, salió a la puerta mi padre - ¿Pero era mi padre? Aquel hombre era mucho mayor de lo que siempre me había parecido, los hombros caídos, los ojos hinchados y un profundo halo de tristeza lo rodeaba...
Mi corazón empezó a latir alocadamente presintiendo algo, apenas me salió la voz para decir... ¿qué pasa?

- Papá ¿Mamá está bien?
Y en un suspiro me contestó:
- "Tu Mamá sufrió un ataque al corazón esta mañana, su muerte fue instantánea, nadie se enteró, hasta que vinieron a visitarla y la encontraron ahí tendida en el pasillo, fue muy rápido, hijo, se fue nuestro ángel..."

Un sollozo salió de su garganta y no pudo seguir hablando.
- ¿Mi mamá? ¡¡¡Mmmmmmmmaaaammmmaaaaaaaaaaá!!! Dios perdóname, dile que me perdone, aún soy un niño pretendiendo ser un hombre, dile por favor que ella es lo que más quiero en esta vida, y que prometo valorar a las personas que comparten conmigo mi existencia, no malhumorarme con ellas sin ningún motivo, y que les daré mil besos, día a día, por todos los que no pude darle a ella.
Cuídala por mí, mi Dios, que cuando me toque la hora de partir de este mundo venga a mi pecho y me arrope como siempre lo hizo.................
¿Saben? Disfruten a sus madres todos los días de su existencia...
... valoremos cada momento a nuestros seres queridos... ... y querámoslos mucho ahora en vida, no sea que mañana nos arrepintamos de todo el daño que quizá le causamos sin querer...