viernes, 10 de febrero de 2017

Lo que vale la pena...


Vale la pena la felicidad. Porque no es un estado, es una decisión.
Es querer y poder. Es superar obstáculos, zancadillas y tropezones.
Es estar por encima sin mirar por encima del hombro.
Es saber conformarse con lo que tenemos y valorarlo como toca. Ni más ni menos.
Es quitar hierro y dar vitaminas.
Vale la pena la familia. Esa que dicen que es un mundo, pero que para ti, es tu mundo.
Esa que está a tu lado incondicionalmente, aunque no siempre la veas.
Esa con la que compartes cenas de Nochebuena, tartas de cumpleaños y veranos en el pueblo.
Que no sólo es compartir genes. Esa con la que te peleas por tonterías, pero que nadie se atreva a tocarla.
O sacas uñas, dientes y artillería pesada, todo sea por defenderla.

Vale la pena decidir. Ser valiente y asumir riesgos.
Aceptar consecuencias de principio a fin.
Aprender de nuestros fallos, nuestra mejor enseñanza.
Celebrar los aciertos con saltos, gritos o triple mortal, lo que la ocasión se merezca.
Que no todo es de color de rosa, pero habrá que intentarlo, ¿no crees?
La vida no son más que pequeños momentos.

Vale la pena ser uno mismo. Defender el yo, mi, me, conmigo.
Personalidad en estado puro, con sus luces y sombras.
Aceptarnos tal cual somos, y a quien no le guste, que mire para otro lado.
Ponernos el listón tan alto como queramos, pero sabiendo cuándo toca bajarlo.

Vale la pena luchar. Aunque nos de vértigo salir de la comodidad de lo fácil.
Aunque nos de miedo y pánico el cambio.
Luchemos por nuestros sueños, por mucho que algunos digan que son descabellados.
Por nuestras ilusiones y deseos, por todo aquello que nos motive y nos de alas.
Vale la pena confiar. Primero de todo, y sobre todo, en nosotros.
En nuestras posibilidades, todas y cada una de ellas.
Las que nos permitan crecer cada día, lograr lo que queramos y soñar a lo grande.
Confiar también en los demás. En la mano amiga que te ayuda a levantarte y en las palabras que te resucitan cuando no puedes más.
Creamos en el hoy y en el mañana. Un mal día no dura más allá de 24 horas.


Vale la pena perder. Perder miedos que nos atan de pies y manos, que no nos dejan avanzar.
Perder el orgullo que nos ciega y nos vuelve estúpidamente estúpidos.
Perder, porque no siempre se gana, pero siempre se aprende.
Porque hay cosas que nos sobran y no nos damos cuenta.
Perder para saber valorar lo que teníamos y, más aún, lo que aún tenemos.
Vale la pena… todo aquello que creas que vale la pena..!!

sábado, 4 de febrero de 2017

Sé TÚ mismo, no seas una copia...


Sé tú mismo, no te dejes llevar por la sociedad.
Opta por el camino difícil, el que te aportará la mayor gloria, el que te hará sentirte infinitamente orgulloso de ti mismo.
El que, cuando llegues al final y eches la vista atrás, sentirás que habrá valido la pena todo el esfuerzo realizado.
Cada paso dado, cada obstáculo superado, cada pequeña victoria, cada sabio aprendizaje.
Todo cuenta, no lo olvides.
Sé tú mismo, porque serlo, puede ser todo un reto. 
Porque has de ser sincero contigo mismo, aceptarte tal cual eres, con tus virtudes y defectos, tus manías y aciertos. 
Porque tú puedes ser tu mejor amigo, ese que siempre esté ahí cuando más lo necesites, ese que tan bien te conoce y sabe lo que más te conviene en cada momento. 
Y una vez que te quieras a ti mismo, sabrás cómo tratar a los demás. Cuídate.

Sé tú mismo, y no te compares con los demás.
No caigas en la trampa de pensar que cualquiera es más feliz que tú; es fácil pensarlo, pero no es real. Cada cual tiene sus propias batallas que luchar, sus alegrías que celebrar y sus logros de los que presumir.
No juzgues sin conocer.
De ti depende lo que quieras mostrar a los demás; pero no te compares, siempre habrá algo que te faltará.
Sé tú mismo, que no te preocupe lo que piensen los demás de ti.
Por difícil que sea, porque es más fácil decir que cumplir.
Porque nos gusta gustar, que nos admiren, que nos escuchen.
Que nos den la razón, que nos hagan caso, que nos pidan consejo.
Sentirnos respetados, ser el centro de atención y hasta los reyes del mambo.
Nos encanta que nos copien, siempre que la copia no supera al original.

Sé tú mismo, déjate querer.
No te escondas bajo una coraza inquebrantable, muéstrate tal como eres, porque eres único.
No te refugies en falsas apariencias, al final todo sale.
Déjate conocer, deja que te quieran y que te mimen, que te abracen y protejan.
Porque todos en algún momento lo echamos en falta.
Y todos lo merecemos más de lo que creemos.
Ten la osadía de ganarte a la gente siendo tú mismo.
Sé tú mismo, pues como dicen, el resto de puestos ya están ocupados.
Busca tu sitio, tu rinconcito, y apodérate de él.
Céntrate en ti, en lo que quieres.
No, mejor, por lo que mueres.
Porque nada mejor en el mundo que crear tu propio papel.
De escribirlo y reeditarlo las veces que hagan falta, pues al fin y al cabo, es tuyo.
Tu papel. Tu vida.
Que nadie excepto tú sostenga el lápiz que la escriba.!!

domingo, 29 de enero de 2017

SI TIENES UN HIJO VARÓN...


Si tienes un hijo varón, ve tejiéndole unas alas con hilos rojos de admiración, cosidas con agujas de dignidad y plumas de ángeles en libertad y en su mochila, el día que parta, coloca el latido de tu corazón, y varitas de hogar para comenzar su propio nido para que encuentre el amor de una mujer y lo dignifique con tu ejemplo.
Porque los hijos varones, no siempre regresan, se les ha sido dada la semilla y han de cuidar que crezca sana, por eso si tienes un hijo varón, dale principios, sentido de responsabilidad y aprecio por su nombre, porque son los varones los que resguardan el corazón de las mujeres y quienes no deben perder nunca su admiración.

Si tienes un hijo varón, sabrás que hay que amarlos en la misma medida que los vas soltando, sabrás lo que duele y lo mucho que te enseñan, si tienes un hijo varón has tenido la gran oportunidad de enseñarle de primera mano el motivo de la confianza de las mujeres, la fortaleza que les aportan y el inmenso amor que les inspiran.Si tienes un hijo varón, sabrás que a ellos se les ama en la misma medida que se les empuja a volar, con orgullo y con confianza, con aprecio y admiración por su temperamento y con la satisfacción que provoca su apuesta por el futuro, porque los hijos varones se guían por la fuerza del espíritu y amarán fuertemente en libertad, como tú encontraste el tuyo.

Cerca o lejos, si tienes un hijo varón, has ayudado a construir el mundo que necesitamos todas las mujeres, de respeto, de esperanza, de valor y de dignidad de género.

sábado, 28 de enero de 2017

La última carta de mi Madre...


Qué dolor tan lacerante el que siente el corazón de una madre,
ante el desprecio de sus hijos, reflexionaba aquella tarde,
culpar a quien no sabría, de los pesares que la atormentaban,
que importa de quien es la culpa? si ni siquiera ellos cuenta se daban!!
¿Qué será lo que les he hecho? se preguntaba aquella pobre mujer,
siempre con ellos estuve, los protegí, les di mi amor y así los vi crecer.

Qué tristeza tan grande sentía, por su indiferencia tan manifiesta,
¿Que haré, se preguntaba, cómo aliviaré este dolor?
Tal vez cometí muchos errores, pero nunca les faltó amor,
qué vida tan difícil, la que le tocó vivir,
a aquella pobre madre que nació para sufrir,
con toda su inocencia y tropiezos de la vida,
siempre estuvo con ellos hasta el fin de sus días.


El único delito, pensaba ella y eso la inquietaba,
fue ser pobre y no poderles dar lo que ellos anhelaban,
humildemente solo lo necesario, porque con su presencia lo demás complementaba.
Eso pensaba ella sin imaginar, que más tarde lo lamentaba,
tristemente no fue suficiente, decía que era lo que observaba,
resentimientos e insatisfacciones, en cualquier oportunidad se lo manifestaban.


Así pasaron los años y a Florence sola dejaban,
aquellos hijos ingratos que todo le reprochaban,
para colmo de la pobre, su marido bajo tierra descansaba,
cada día que pasaba, más sus hijos se alejaban,
dejándola sumida en su tristeza, que poco a poco la mataba,
fue en una tarde de otoño cuando, la divinidad de ella se apiadó,
llevándosela dulcemente a su última morada,
dejando tras de sí una nota bien sellada, para que se la dieran a sus hijos, los únicos seres que amaba.

Donde les hablaba de su dolor, que por muchos años guardó,
y que por ingratos e indiferentes, ninguno cuenta se dio,
de la tristeza de aquella madre, que solo para ellos vivió.
Encargada quedo de ello su comadre Gumersinda,
la confidente de aquella madre, que sufrió hasta el último instante.
la indiferencia de sus s hijos, que se dieron cuenta cuando demasiado tarde.

Al leer aquella carta que les había dejado su madre,
qué arrepentimiento tan grande sintieron,
leyendo aquellas palabras, escritas con gran coraje,
y manchadas de algunas lágrimas, que derramó su triste madre.
donde habló el corazón herido, como lo haría cualquier madre,
que posiblemente pase por situaciones similares,
sin importar los motivos, madre siempre es madre.

nunca vieron tan claramente todo lo que los quiso,
fue necesario que estuviera muerta para darse cuenta lo que habían hecho,
no valorar a aquel ser que siempre estuvo con ellos,
finalizaba aquella carta, adiós mis hijos queridos perdón les pido
por no haber sido la madre que ustedes hubiesen querido.
Un consejo les doy a todos los hijos de hoy, no dejen a su madre nunca sumidas en el olvido.

viernes, 27 de enero de 2017

No te mueras con tus muertos...


¿Sabes que, cuando lloras a tus muertos, lloras por ti y no por ellos?
Lloras porque los perdiste, porque no los tienes a tu lado, porque si todo concluye con la muerte, tus muertos ya no están, ni siquiera para sufrir por haber muerto; si la vida continúa más allá de la muerte, ¿Por qué apenarte por tus muertos?
Cuando hayas terminado de aceptar que tu muertos se murieron, dejarás de llorarlos y los recuperarás en el recuerdo para que te sigan acompañando con la alegría de todo lo vivido…
No te mueras con tus muertos, recuerda que donde ardió el fuego del amor y la vida, debajo de las cenizas muertas, quedan las brasas esperando el soplo para hacerse las llamas.
Si dices, que sin tus muertos no podrás seguir viviendo, no digas que porque los amabas tanto, sino por cuanto los necesitabas, (y no es lo mismo amar que necesitar).
Si lo aceptas así tal vez descubras para tu crecimiento que tu vida consiste en ser tu vida... ¡Y no la de los otros!
No frenes tus lágrimas cuando llegan, ni fuerces el llanto cuando se aleja no dejes de llorar, porque alguien lo reprueba, ni te obligues a llorar porque sino: “¿Qué dirán los otros?”
Respeta tu dolor, y tu manera de expresarlo.
No te mueras con tus muertos; ¡déjalos partir, como parten las golondrinas en otoño, para anidar en otros climas y volver más numerosas y crecidas, en otra primavera!
Las lágrimas que ocultas el dolor que escondes y la protesta que callas, no desaparecen:
Quedan al asecho del momento en el que puedan estallar. Y es mejor que lo vivas todo en su tiempo y en su hora.
Es común que las personas guarden buena cantidad de culpas para reprocharse ante sus muertos. ¡No lo hagas contigo!
Tus muertos no ganan nada, con tus insomnios de remordimientos.
Ámalos ahora; recuérdalos con amor, y, quizás, si ganen algo….
Como otro nacimiento….
Tú y yo solo vemos una cara de la muerte, la del otro lado se nos escapa.
Si desde el seno de tu madre hubieras visto nacer un hermano, creo que lo hubieras llorado como muerto, hasta nacer tu y reencontrarlo.
¿Qué sentirías si miraras la muerte como otro nacimiento?....
A la hora de cosechar…
Tus muertos no están en el cementerio.
Nunca estuvieron ahí, salvo cuando estaban vivos
¿Me preguntas dónde están…?
Y no puedo responder por ti.
Yo sé donde están “para mi” los míos; pregúntate tu a ti mismo donde crees que están “para ti” los tuyos.
El cementerio es como un surco donde se arrojan las semillas,.
Ningún sembrador vuelve a remover la tierra para buscar las semillas ya sembradas; regresa al campo a la hora de cosechar espigas.

jueves, 26 de enero de 2017

Te prestaré por un tiempo un Hijo..


Te prestaré por un tiempo un hijo mío para que lo ames mientras vivas.
Podrán ser diez o quince años, veinte o cuarenta, hasta que yo lo llame
¿Podrás cuidarlo? quiero que aprenda a vivir y le he buscado
una maestra, y te he elegido a ti.
¿Lo enseñarás?
No te ofresco que se quedará contigo, solamente te lo presto,
porque lo que va a la tierra a mí regresa.
El te dará ternura, la alegría
y todos los encantos de su inocencia.
El día que yo lo llame, tú no llorarás.
Ni me odiarás por regresarlo conmigo.
Su ausencia corporal quedara compensada
con los muchos, y muy agradables recuerdos,
con ello, tu dolor será mas llevadero
y habrás de decir con agradable humildad:
"HE CUMPLIDO, MI DIOS"

sábado, 21 de enero de 2017

"EL TIEMPO, NO SE DETIENE."


La vida es una tarea que nos trajimos para hacer en casa.
Cuando uno mira... ya son las seis de la tarde; cuando uno mira... ya es viernes; cuando uno mira... ya se termino el mes, cuando uno mira... ya se terminó el año; cuando uno mira... ¡ya se pasaron 50 o 60 años!
Cuando uno mira... ya no sabemos más por donde andan nuestros amigos.
Cuando uno mira... perdimos al amor de nuestra vida y ahora, es tarde ya para volver atrás.
Si me fuera dado un día más, una oportunidad, ya no miraría más el reloj.
 

Seguiría siempre de frente e iría jugando por el camino, viendo pasar lo inútil de las horas.
Sostendría a todos mis amigos y compañeros que ya no sé por dónde andan, ni cómo están, y les diría:
“Ustedes son extremadamente importantes para mí.”
Abrazaría fuertemente al amor mío, y le diría: “Te Amo...!”
Hoy, por aquello de que ya algunos se nos adelantaron, te digo: No dejes de hacer algo que te gusta por falta de tiempo. 

dejes de tener alguien a tu lado, porque tus hijos pronto no serán tuyos, y tendrás que hacer algo con ése tiempo que resta, en donde lo único que vamos a extrañar será el espacio que sólo se puede disfrutar con los amigos de siempre. 
Ese tiempo que, lamentablemente, no vuelve jamás..."
Es preciso eliminar "El DESPUES"....


Por qué dejamos todo para Despues...??
*Después*
te llamo.
*Después*
lo hago.
*Después*
lo digo.
*Después*
yo cambio.
Dejamos todo para *Después*,
como si el *Después*
fuese lo mejor.
Por qué no entendemos que...
*Después*
el café se enfría,
*Después*
la prioridad cambia,
*Después*
el encanto se pierde,
*Después*
temprano se convierte en tarde,
*Después*
la añoranza pasa,
*Después*
las cosas cambian,
*Después*
los hijos crecen,
*Después*
la gente envejece,
*Después*
el día es noche,
*Después*
la vida se acaba.
No dejes nada para *Después*,
porque en la espera del *Después*,
tú puedes perder los mejores momentos,
las mejores experiencias,
los mejores amigos,
los mayores amores,
y todas las bendiciones que *Dios* tiene para ti.
Acuérdate que el *Después* puede ser tarde.
*El día es hoy.*
YA NO ESTAMOS EN EDAD DE POSPONER NADA..!!