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jueves, 3 de noviembre de 2016

POR QUE TUS HIJOS HACEN LO QUE HACEN?



* Te contestaré con 6 razones:
1.- PORQUE TU LOS DEJAS.
Hacen lo que hacen porque tú se los permites, los hijos se convierten en lo que son,
porque sus padres lo permiten, así de sencillo. Si tu hijo está haciendo un desastre de
su vida, esta respuesta no te va a gustar, tu vendrás a mí y me darás un millón de excusas,
le vas a echar la culpa a la música que escucha, a las películas que ve, a los libros que lee
(si es que lee), a la violencia que transmite la TV, al sistema educativo, o a la presión que
ejerce la sociedad (o sus amigos), creéme, lo he escuchado miles de veces así es que has
a un lado la indignación y piensa en esta verdad: Tus hijos son producto de tu paternidad
(de tu manera de educarlo).
2.- NO HAY CONSECUENCIAS DEL MAL COMPORTAMIENTO.
Los padres dejan hacer a sus hijos lo que quieran, con muy poca información de lo que es
aceptable y lo que no lo es. Si ellos hacen algo mal, no hay consecuencias por el inaceptable comportamiento. Algunas veces decimos: "si haces esto te va a pasar aquello",
y si no haces aquello te va a pasar esto", despues ellos no hacen lo que tienen que hacer y
no pasa nada, no cumplimos la promesa de las consecuencias advertidas.
Sabes en que se convierte un padre que no cumple con las consecuencias advertidas?,
en un MENTIROSO; y eso justamente aprenden nuestros hijos, a mentir.
3.- TU LES DICES A TUS HJOS QUE SON ESPECIALES.
Quizás no vas a estar de acuerdo conmigo en esto, creéme que a mí también me resultó
difícil entenderlo y aceptarlo, pero es una realidad.
Si tu eres de los que actualmente cree que su pequeño ángel es especial, lamento decirte
que no lo es; si tu le dices a tus hjos que son especiales muy constantemente, los perjudicas
más que ayudarlos, Tu hijo es especial para ti y solo para ti, no lo es para nadie más.
Tu hijo nació con todo tu amor y verlo crecer es toda una maravilla, sin embargo cuando
crece y cruza tu puerta para ir a la escuela, él, solo es un niño más en la lista de la escuela,
y no hay nada de especial acerca de él.
En el mundo real, tu hija no es una princesa, ni tu hijo un príncipe, solo es un niño mas.
Los hijos deben entender y aprender a crecer sabiendo que al instante que dejen tus amorosos
brazos y entren al mundo real, nadie los amará por la única razón de que ellos existen,
como lo haces tú.
4.- TU HACES QUE TUS HIJOS SEAN LA COSA MAS IMPORTANTE
EN TU VIDA.
Ellos no lo son. Yo se que tu piensas que lo son pero no es así; cuando tu dejas a tus hijos
pensar que son la persona más importante en tu vida, ellos aprenden a manipularte y tu
terminarás haciendo lo que ellos digan. Tus hijos son importantes, no me mal entiendas,
tus hijos deberían ser amados incondicionalmente; pero los padres que ponen por encima
de todo, la felicidad de sus hijos y sacrifican su propia vida y algunas veces su matrimonio
también, entonces cuando acabe la labor como padre, tus hijos crecerán y te dejarán, e irán
en busca de su propia felicidad y tu te quedarás unicamente con tu esposo (a).
Si todo tu tiempo y energía lo gastas únicamente en tus hijos, cuando ellos se vayan tu no
tendrás la certeza de que tu compañero(a) estará contigo; esa es una de las razones porque
hay divorcios luego de que los hijos se van, pues la única cosa en común que tenían eran
los hijos, y nunca trataron de alimentar el amor marital como lazo de unión que no fueran
los hijos.
Esto mismo pasa con las madres y padres solteros, ellos gastan tiempo y energia en sus
hijos, sacrifican su propia vida, pensando que lo mejor es servir a sus hijos y poner su vida
"en espera" mientras los ayudan a madurar, pero después los hijos se van y ellos se quedan
solos sin compañero(a) con quien envejecer juntos, por lo general terminan tratando y viendo
a su hijo de 50 como si fuera de 4 años.
5.- FALLAMOS AL ENSEÑARLES LA DIFERENCIA ENTRE DERECHOS
Y PRIVILEGIOS.
Los hijos tienen entre otros los siguientes derechos: a la vida, a jugar, a la libertad de opinar,
a una familia, a la protección contra el trato negligente, a la alimentacion, etc.
Los privilegios son conseciones ganadas por una acción determinada; a nuestros hijos les
compramos cosas, lo más actual en videojuegos, por ejemplo, o ropa o zapatos de marca,
o una mascota, e incluso los llevamos al cine o a vacacionar, les compramos celulares, etc,
etc. y todo gratis, a cambio de nada, hoy te digo que aunque te sobre el dinero para complacer
a tu hijo, tienes que enseñarle a ganárselo; él tiene que saber que las cosas que le gustan cuestan
y hay que pagar un precio por ellas, incluso estas cosas te ayudarán en la negociación de
actitudes y comportamientos.
6.- TRABAJAS EN EL AUTOESTIMA DE TU HIJO.
La palabra autoestima es una palabra compuesta de auto: uno mismo, y estima: amor, o sea,
amarse a uno mismo.
Tu no le puedes proporcionar una valoración positiva de él mismo, confundimos el animarlos
y apoyarlos con aumentar su autoestima y cambiamos la regla de "si tiene alta autoestima
tendra exito en todo", pero en realidad es al revés
"si tiene éxito en todo, aumentará su autoestima".
Así que si quieres que tengan autoestima alta, enséñale a alcanzar sus éxitos.
Espero que estos cosejitos te ayuden a entender el por qué a veces le pedimos peras al olmo,
si en realidad cosechamos lo que sembramo..

martes, 1 de noviembre de 2016

ENSÉÑALES A TUS HIJOS



Que aprendan que lo más valioso no es lo que tienen en sus vidas sino a quién tienen.
Que aprendan primero a ser felices su vida es irrepetible
Que aprendan que rico no es el que más tiene sino el que menos necesita.
Que aprendan que bastan unos pocos segundos para producir heridas en las personas
que amamos y que puede tardar toda una vida en ser sanadas.
Que aprendan que los amigos de verdad son escasos.
Que aprendan que son dueños de lo que callan y esclavos de lo que dicen.
Que aprendan que de lo que siembran, cosechan.
Que aprendan a luchar por lo que quieren
Que aprendan que el dinero ni la posición los hace mas o menos
Que aprendan que Dios los ama pesar de sus conductas.
Que aprendan que Dios los ama pero hay que tener buen corazón.

jueves, 25 de febrero de 2016

La cama de los Padres tiene un imán..


La cama de los padres tiene un imán y acá para mí (nadie me convence de lo contrario) 
tiene una magia, somnífero, un polvo misterioso de amor impregnado en las almohadas, 
que hace que los niños se duerman inmediatamente y que la peor de las pesadillas, el más 
tembloroso Terror Nocturno, huya a siete pies.

En la cama de los padres, el último refugio de los miedos, la paz es absoluta y total.
Ahí llegan, llevados por padres agotados y perdedores, o por su propio pie, todos sudados 

y asustados, pajaritos a volar de noche a caminar por los pasillos de la casa, hasta que lleguen al 
lugar de los lugares. 
Dos colos con sábanas suaves y el olor de los progenitores. 
Caen como moscas a dormir tranquilos.
Los padres fingen que les importa, a la mañana siguiente: " fuiste para nuestra cama otra vez! 

Cuando es que aprenderás a superar los miedos y a dormir solo? Tienes que crecer!", 
Pero ni miran a los ojos de los hijos cuando dicen estas cosas, con miedo de que descubran que 
en ese breve regreso al nido, a la cuna inicial, los padres se llenan de amor y ternura y también 
ellos se escudan en sus inquietudes.
 

Un cuello caliente. 
Una manita gordita en nuestro pelo. 
Un pie de regreso a la costilla de la madre. 
La respiración tranquila en la funda compartida.
El deseo secreto de que el nido quede así para siempre y que la mañana tarde mucho en 

llegar.
Que el polvo misterioso de amor de las almohadas preserva para siempre estas excursiones 

nocturnas de mimo que no son más que un inteligente presagio, de una nostalgia inmensa, 
de los mejores días de esta vida.!!

lunes, 25 de enero de 2016

DISFRUTÁ EL MIENTRAS TANTO...


No te preocupes, tu hijo va a soltar el chupete.
Va a dejar de usar pañales, va a salir de tu cama.
Tu hijo va a dejar la teta, o la mamadera.
Tu hijo va a dejar de querer dormir contigo a la noche.

Él va a aprender a hacer su propio pan con manteca,
Va a dejar de llorar cuando lo dejas en la escuela.
Tu hijo va a querer que lo dejes en paz.
Así como muchas veces vos deseas estar en silencio.

Va a dejar de garabatear las paredes.
Va a hacer opciones que no creas correctas,
Y no vas a poder ponerlo en el rincón del pensamiento por eso.

Tu hijo va a parar de llorar en público,
De hacer berrinche por el juguete de la vidriera.
Tu hijo va a amar a otras personas en la vida,
Y tal vez sientas celos.

Un día vas a lavar calcetines más grandes que las tuyas,
Un día la falta de sueño tendrá otro significado para vos.
Un día verás que la universidad es más cara que los pañales.
Un día serás tú quién necesitarás regazo.

No tengas tanta prisa.
Puede ser que un día extrañes todo eso.
Disfruta el amor recíproco entre ustedes,
En todas sus formas de demostración, en todas sus fases.
Disfruta de la vida.
Disfruta de tus hijos.

miércoles, 20 de enero de 2016

Soy tu Madre..


Soy tu madre, te cansaré, me enfadaré contigo, gritaré como la loca del manicomio,
te llamaré la atención, te repetiré mil veces las cosas, seré tu peor pesadilla
y te seguiré cuando sea necesario, y sabes ¿por qué?
porque te amo.
Cuando puedas comprender esto, sabré que ya eres responsable...
Nunca!! encontrarás a nadie que te ame, que se preocupe y a quien le importes más
que a mi, sin ningún interés sólo el amor maternal.
Porque tu triunfo será el mío..!!

Los amé lo suficiente


"Un día, cuando mis hijos estén lo suficientemente crecidos para entender la lógica que motiva a los padres y madres, yo habré de decirles:"
- Los amé lo suficiente como para haberles preguntado a dónde iban, con quién iban y a qué hora regresarían.

- Los amé lo suficiente para no haberme quedado callado y para hacerles saber, aunque no les gustara, que aquél nuevo amigo no era buena compañía.

- Los amé lo suficiente para hacerles pagar las golosinas que tomaron del supermercado o las revistas del expendio, y hacerles decir al dueño: Nosotros nos llevamos esto ayer y queremos pagarlo.

- Los amé lo suficiente como para haber permanecido de pie dos horas, junto a ustedes, mientras limpiaban su cuarto, tarea que yo habría hecho en 15 minutos.

- Los amé lo suficiente para dejarles ver además del amor que sentía por ustedes, la decepción y también las lágrimas en mis ojos.

- Los amé lo suficiente para dejarlos asumir la responsabilidad de sus acciones, aún cuando las penalidades eran tan duras que me partían el corazón.

- Y ante todo, los amé lo suficiente para decirles NO, cuando sabía que ustedes podrían odiarme por eso (y en algunos momentos sé que me odiaron).

Ésas eran las batallas más difíciles de todas. Estoy contento, vencí... porque al final ustedes ganaron también!!!

Y cualquiera de estos días, cuando mis nietos hayan crecido lo suficiente para entender la lógica que motiva a los padres y madres, cuando ellos les pregunten si sus padres eran malos, mis hijos les dirán:

"Sí, nuestros padres eran malos. Eran los padres más malos del mundo... Los otros chicos comían golosinas en el desayuno y nosotros teníamos que comer cereales, huevo y tostadas. Los otros chicos bebían gaseosas y comían papas fritas y helados en el almuerzo y nosotros teníamos que comer arroz, carne, verduras y frutas.

Mamá y Papá tenía que saber quienes eran nuestros amigos y que hacíamos con ellos.

Insistían en que le dijéramos con quién íbamos a salir, aunque demoráramos apenas una hora o menos. Ellos nos insistían siempre para que le dijéramos siempre la verdad y nada más que la verdad. Y cuando éramos adolescentes, no sé cómo, y hasta conseguían leernos el pensamiento.

¡Nuestra vida sí que era pesada!

Ellos no permitían que nuestros amigos nos tocaran el claxon para que saliéramos; tenían que bajar, tocar la puerta y entrar para que ella los conociera.

A los 12 años, todos podían volver tarde por la noche, nosotros tuvimos que esperar como hasta los 16 para poder hacerlo, y aquellos pesados se levantaban para saber si la fiesta había estado buena (sólo para ver en qué estado nos encontrábamos al volver).

Por culpa de nuestros padres, nos perdimos inmensas experiencias en la adolescencia.

Ninguno de nosotros estuvo envuelto en problema de drogas, robos, actos de vandalismo, violación de propiedad, ni estuvimos presos por ningún crimen.

TODO FUE POR CULPA DE ELLOS!

Ahora que somos adultos, honestos y educados, estamos haciendo lo mejor para ser "PADRES MALOS", como fueron nuestros padres.

YO CREO QUE ESTE ES UNO DE LOS MALES DEL MUNDO DE HOY:

NO HAY SUFICIENTES PADRES MALOS!"

¡Aquéllos que ya son padres, que no se culpen, y aquéllos que lo serán, que esto les sirva como una alerta!

Para Papi y Mami..


1.- "Mis manos son pequeñas y por eso se me cae la leche aunque no quiera..."

2.- "Mis piernas son cortas, por favor, espérame y camina más despacio, así puedo andar contigo..."

3.- "No me pegues en las manos cuando toco algo y de color brillante... Es que quiero aprender..."

4.- "Por favor, mírame cuando yo te hablo. Así sé que me estas escuchando..."

5.- "Mis sentimientos todavía son tiernos, no me regañes todo el día... Deja que me equivoque sin hacerme sentir tonto..."

6.- "No esperes que la cama que haga o el dibujo que pinto sean perfectos. Ámame por el hecho de haber tratado de hacerlo lo mejor posible..."

7.- "Recuerda que soy un niño, no un adulto pequeño... A veces no entiendo lo que me dices..."

8.- "Te quiero tanto... Por favor, Ámame por lo que soy, no por las cosas que hago..."

9.- "No me rechaces cuando estas molesto conmigo y vengo a darte un beso... Me siento solo, abandonado y con miedo..."

10.- "Cuando me gritas me asusto... Por favor explícame lo que he hecho..."

11.- "No te enfades cuando en las noches las sombran y la oscuridad me dan miedo cuando me despierto y te llamo... Tu abrazo es lo único que me devuelve la paz..."

12.- "Cuando vamos a la tienda no sueltes mi mano creo que voy a perderme y que no me encontrarás jamás..."


13.- "Me siento muy triste cuando ustedes discuten... A veces pienso que es por culpa mía y se me encoge el estómago y no sé qué hacer..."

14.- "Muchas veces veo que abrazas y acaricias a mi hermano... ¿Es que lo quieres más que a mí? Quizá ¿Porque es más lindo e inteligente?, pero yo... ¿No soy tu hijo también?..."

15.- "Me regañaste duro cuando rompí mi juguete favorito y mucho más cuando me eche a llorar. Yo estaba triste y peor que tu... No lo hice a propósito y me quede sin él..."

16.- "Te molestaste porque me ensucie jugando. Pero es que la sensación del barro en mis pies era tan rica y la tarde tan linda... Ojalá supiera lavar para lavar mi ropita..."

17.- "Hoy te sentiste mal y yo me preocupé mucho. Traté de entretenerte con mis juegos, mis cuentos, ¿qué haría yo si a ti te pasara algo?..."

18.- "Me meten miedo con el infierno y no sé lo que es... Pero pienso que debe ser algo así tan terrible como estar sin ti..."

19.- "Aunque me dejaron con los tíos y la pase bien, los extrañe mucho toda la semana. ¡Ojalá no hubiera vacaciones para los papas!"

20.- "Tengo mucha suerte! Entre todos los niños que hay en el mundo, ustedes me escogieron a mí..."

Los adultos tendemos a olvidarnos de nuestra infancia, qué sentíamos, qué nos hería, qué nos daba miedo...

Puede que escuchen este llamado a veces verbalmente y otras no, porque los niños lo piensan en silencio.

martes, 19 de enero de 2016

DESDE QUE SOY MAMÁ APRENDÍ...


Aprendí, que se puede sonreír y llorar de emoción al ver por primera vez su carita en medio del dolor del parto.
Que se quiere a los hijos sin medida, incluso más que a nuestra propia vida.
Que la maternidad es como una montaña rusa, está llena de subidas y bajadas inesperadas… Puedes estar repleta de felicidad y de repente llena de preocupaciones. Puedes llorar de alegría o de miedo.
Muchas veces no sabemos como actuar, y he aprendido, que lo mejor es seguir nuestro propio instinto.
Mi mejor maquillaje es la sonrisa que ponen mis hijos en mis labios. Es la más plena, la más auténtica y la más sincera. Es cuando de verdad sonreímos con el corazón.
Se aprende a ser mamá día a día, paso a paso, momento a momento. No importa la edad que tengan tus hijos. El aprendizaje es continuo.
Con los hijos aprendemos a ser pacientes. ¡Yo no sabía que tenía tanta!
Podemos dar todo por ellos sin esperar nada a cambio. Nuestro amor es incondicional.
He tenido la oportunidad de volver a ser niña de nuevo… y disfrutar de las cosas que les causan asombro: como el vuelo de una mariposa, la lluvia, los charcos, un avión que va por el cielo.
Que no hay nada mejor que reír a todo pulmón, gritar de emoción y bailar aunque no haya música de fondo.
He aprendido que se puede ser productiva a pesar de dormir solo 5 horas al día (o incluso menos).
Soy la mejor compañía que puede tener, su mejor juguete, su paño de lágrimas, su confidente, el hombro que siempre le servirá de apoyo y las manos que siempre estarán abiertas para cuando necesite agarrarse a ellas y salir a flote.
He aprendido que soy humana, que a veces no puedo con todo y que debo establecer prioridades. Y que no… no pasa nada si algo no sale como hubiese querido.
He aprendido que uno de mis besos puede curar muchas cosas: cuando son pequeños heridas en las rodillas y cuando van creciendo, heridas del corazón.
Que puedo equivocarme y que por ello, no dejo de ser una buena madre.
Mi felicidad y mi armonía ya no dependen solo de mi, es parte de ellos.
Soy capaz de inventarme historias interesantes, que se convierten en sus cuentos favoritos. Y a inventarme letras de canciones, que luego cantamos juntos.
Que no es fácil ser mamá, mujer, esposa, hija, hermana y otros tantos roles… pero que sacamos todo adelante (y aún no se cómo, pero lo hacemos)
He aprendido que podemos comunicarnos con tan solo una mirada. Entendernos y esbozar una sonrisa.
He aprendido sobre todo, que llegaste no para cambiar mi vida, sino para hacerla más completa y más feliz.
Que no importa la edad que tengan, siempre siempre serán nuestros pequeños.
Que un beso suyo, hace más llevadero cualquier problema.
He aprendido que ser mamá, “su mamá” no lo cambiaría por nada del mundo.

lunes, 18 de enero de 2016

LOS NIÑOS OLVIDARÁN...


El tiempo, poco a poco, me liberará de la extenuante fatiga de tener hijos pequeños. De las noches sin dormir y de los días sin reposo.
De las manos gorditas que sin parar me agarran, me escalan por mi espalda, me cogen, me rebuscan sin restricciones ni vacilaciones. Del peso que llena mis brazos y dobla mi espalda. De las voces que me llaman y no permiten retrasos, esperas, ni vacilaciones.
El tiempo me devolverá el ocio vacío de los domingos y las llamadas sin interrupciones, el privilegio y el miedo a la soledad. Aligerará, tal vez, el peso de la responsabilidad que a veces me oprime el diafragma.
El tiempo, sin embargo, inexorablemente enfriará otra vez mi cama, que ahora está cálida de cuerpos pequeños y respiros rápidos. Vaciará los ojos de mis hijos, que ahora desbordan de un amor poderoso e incontenible.
Quitará desde sus labios mi nombre gritado y cantado, llorado y pronunciado cien, mil veces al día. Cancelerá, poco a poco o de repente, la familiaridad de sus piel con la mía, la confianza absoluta que nos hace un cuerpo único. Con el mismo olor, acostumbrados a mezclar nuestros estados de ánimo, el espacio, el aire que respiramos.
Llegarán a separarnos para siempre el pudor, la vergüenza y el prejuicio. La conciencia adulta de nuestras diferencias.
Como un río que excava su cauce, el tiempo peligrará la confianza que sus ojos tienen ante mi, como ser omnipotente. Capaz de parar el viento y calmar el mar. Arreglar lo inarreglable y sanar lo insanable.
Dejarán de pedirme ayuda, porque ya no creerán que yo pueda en ningún caso salvarlos.
Pararán de imitarme, porque no querrán parecerse demasiado a mi. Dejarán de preferir mi compañía respecto a la de los demás (y ojo, esto tiene que suceder!)
Se difuminarán las pasiones, las rabietas y los celos, el amor y el miedo. Se apagarán los ecos de las risas y de las canciones, las nannnas y los Había una vez… acabarán de resonar en la oscuridad.
Con el pasar del tiempo, mis hijos descubrirán que tengo muchos defectos y, si tendré suerte, me perdonarán alguno.
Sabio y cínico, el tiempo traerá consigo el oblío.
Olvidarán, aún si yo no olvidaré. Las cosquillas y los “corre corre”, los besos en los párpados y los llantos que de repente paran con un abrazo. Los viajes y los juegos, las caminatas y la fiebre alta. Los bailes, las tartas, las caricias mientras nos dormimos despacio.
Mis hijos olvidarán que les he amamantado, mecidos durante horas, llevado en brazos y de la mano. Que les he dado de comer y consolado, levantado después de cien caídas. Olvidarán que han dormido sobre mi pecho de día y de noche, que hubo un tiempo en lo que me han necesitado tanto, como el aire que respiran.
Olvidarán, porque esto es lo que hacen los hijos, porque ésto es lo que el tiempo elige.
Y yo, yo tendré que aprender a recordarlo todo también para ellos, con ternura y sin arrepentimiento, ¡gratuitamente! y que el tiempo, astuto e indiferente, sea amable con esta madre que no quiere olvidar.

domingo, 17 de enero de 2016

LO MÁS DIFÍCIL Y LO MÁS HERMOSO...


Cuando salimos de parir a nuestra hija era tal la felicidad que queríamos decirle a cada persona que nos cruzábamos “tené un hijo”. Le contamos con detalles a familiares y amigos cada segundo del trabajo de parto, las partes graciosas, las partes emocionantes, los miedos, el momento en que un ser humano sale de adentro de otro ser humano, todo.

Semanas después la adrenalina y la emoción desbocada habían sido consumidas por el cansancio, los nervios y los dolores. Porque sí, duelen los puntos de la episiotomía, duelen los pechos tan primerizos, duele la espalda de cargar al bebé y duele el sueño o la falta de él, mucho, muchísimo.

Y entonces empezamos a alertar a todos “tengan hijos, pero estén muy seguros porque esto es bravo”. Hay cólicos, hay llantos incomprensibles, hay queja, hay obsesiones y muchos miedos. Hay una revolución en la casa, en las familias, en la pareja. Explotan pañales de los cajones, salen juguetes de los rincones, hay mucha gente que viene, la mayoría pretende que los atiendan, pretenden no ver que esas marcas negras debajo de los ojos son tremendas ojeras y no una nueva forma de maquillaje, y también están los que ayudan, los menos.

Y pasa el tiempo y viene algo peor, la inseguridad y la culpa: ¿lo estoy haciendo bien?, ¿como se sentirá cuando me voy a trabajar?, ¿si le dejo de dar la teta cada dos horas se me va la leche?, ¿si salgo con amigas, quizás me tomo una cerveza y la dejo con el padre, me odiará?, y también hay momentos en que fantaseas que tenés un rato para vos, que tu cabeza esta vacía y no llena del bebé.

Claro toda esa culpa la tenés que descargar y se la empezás a echar al papá y discutís mucho porque vos sentís que hacés todo, que no tenés tiempo para nada, intercambian criterios y formas de hacer, estás cansada, tenés ganas de estar sola y más culpa por tener ganas de estar sola. Y así en espiral.
Entonces le empezás a decir a la gente “viajá, salí de fiestas, descansá, disfrutá y después pensá en tener un hijo”.

Pero un día te levantás y hay unos ojos que te miran como nunca antes, con tanto amor, y después sonríe cuando le hablas, y luego ríe a carcajadas, más tarde te nombra “mmm ma mamma, ppppa papapa”, y después estira sus brazos para que la cargues, y ves como se enamora del mismo hombre que vos: su papá y te sigue viendo como lo único importante para su mundo incipiente, y después quién sabe que maravillas pasarán.

Y sos tan feliz, sos tan especial, sos tan necesaria.
Y te das cuenta que todo es tan extremo, tan montaña rusa, pero nunca volverías el tiempo atrás y entonces de nuevo a cada persona que te cruzás le decís...

“tené un hijo, es lo más difícil y lo más hermoso que te va a pasar”

miércoles, 6 de enero de 2016

HIJO/A TE AMARE HASTA EL ULTIMO LATIDO DE MI CORAZÓN..!!


HIJO (A)
Te amaré hasta el último latido
de mi corazón,
porque eres luz para mi vida,
agua viva para mi alma
y alegría para mi diario vivir.
 

Pido a Dios siempre te bendiga,
te proteja y te cuide
y me permita verte crecer
y convertirte en una persona de bien.
Sé que no soy perfecta
y muchas veces cometo errores
pero solo te pido trates de comprenderme
y entender que todo lo que hago
siempre es con la firme intención
de ayudarte a ser mejor.
 

Gracias Padre Dios
por la dicha que me diste en poder ser Madre
y te pido bendigas a todas aquellas Mujeres
que desean serlo y no han podido,
para que pronto tengan en sus brazos
a ese pedacito de su ser
que las hará inmensamente felices.
 

Te pido también por las que siendo Madres
no cuidan ni protegen a sus hijos,
ilumínalas para que comprendan
que primero deben ser ellos antes que nadie,
hazlas cambiar en su forma de ser y pensar.
Dios bendiga a mis hijos y a los del mundo entero.!!

lunes, 4 de enero de 2016

SI TIENES UN HIJO VARÓN..


Si tienes un hijo varón, ve tejiéndole unas alas con hilos rojos de admiración, cosidas con agujas de dignidad y plumas de ángeles en libertad y en su mochila, el día que parta, coloca el latido de tu corazón, y varitas de hogar para comenzar su propio nido para que encuentre el amor de una mujer y lo dignifique con tu ejemplo.

Porque los hijos varones, no siempre regresan, se les ha sido dada la semilla y han de cuidar que crezca sana, por eso si tienes un hijo varón, dale principios, sentido de responsabilidad y aprecio por su nombre, porque son los varones los que resguardan el corazón de las mujeres y quienes no deben perder nunca su admiración.


Si tienes un hijo varón, sabrás que hay que amarlos en la misma medida que los vas soltando, sabrás lo que duele y lo mucho que te enseñan, si tienes un hijo varón has tenido la gran oportunidad de enseñarle de primera mano el motivo de la confianza de las mujeres, la fortaleza que les aportan y el inmenso amor que les inspiran.Si tienes un hijo varón, sabrás que a ellos se les ama en la misma medida que se les empuja a volar, con orgullo y con confianza, con aprecio y admiración por su temperamento y con la satisfacción que provoca su apuesta por el futuro, porque los hijos varones se guian por la fuerza del espíritu y amarán fuertemente en libertad, como tú encontraste el tuyo.

Cerca o lejos, si tienes un hijo varón, has ayudado a construir el mundo que necesitamos todas las mujeres, de respeto, de esperanza, de valor y de dignidad de género.

miércoles, 30 de diciembre de 2015

Mi Hijo es mi Debilidad y la razón por la que soy Fuerte


Ser madre o ser padre es una experiencia que nos cambia por dentro y nos hace ser fuertes.
Si hasta no hace mucho pensabas que eras una persona frágil e insegura, al sostener a tu hijo,
de pronto, eres consciente de que vas a sacar cada una de tus fortalezas por ese nuevo ser.
Tus hijos son tu debilidad pero, en realidad, es un amor sincero e incomparable,
porque nada te arranca tantas alegrías como ellos, ni nada te motiva tanto en el día a día 
como compartir tiempo con tus niños.

Eres sus pilares, su castillo de calor, su mundo de emociones y la mano que les enseña el mundo.
A menudo, suele decirse que hasta que no criamos nuestros propios hijos no sabemos lo que les debemos a nuestros padres.
Y, sin lugar a dudas, es cierto.
No obstante, no todas las infancias fueron felices.
De ahí, que debamos tener claro que toda crianza requiere dar lo mejor de nosotros mismos.
Hoy en nuestro espacio te invitamos a reflexionar sobre ello.

Ser fuerte en la vida por tus hijos
Hasta no hace mucho eras el sostén de tu propia vida.
Los días de tristeza eran momentos en los que podías permitirte apartarte del mundo para
reflexionar, para meditar y tomar alguna nueva decisión.
Ahora, cuando eres madre, cuando eres padre, eres consciente de que las tristezas deben
superarse pronto para dar lo mejor de ti, para ser más fuerte que nunca y actuar como ese
pilar que todo lo sostiene, que todo lo afronta.
Los niños necesitan seguridad en el día a día, y por ello es necesario mostrar equilibrio,
madurez y esa fuerza en la que toda criatura puede sentir calma y tranquilidad para crecer
con alegría y felicidad.
La vida siempre nos trae complicaciones.
Tenemos claro que no siempre va a ser fácil mostrar ese optimismo, esa luz cálida que los
niños necesitan ver en nuestra mirada.

No obstante, por ellos y por su tranquilidad seguirás sacando lo mejor de ti mismo.
Y les enseñarás que, a pesar de que la vida, en ocasiones, tiene días grises y tormentas,
todos podemos abrir un paraguas y mantener la sonrisa.
Porque ser fuerte implica ser valiente y no rendirse, y mientras tus niños te vean con
energías, seguirán pensando que el mundo es un lugar fantástico.
Porque su padre y su madre son ese primer escenario social, su primer “mundo” y el que
siempre les acompañará estén donde estén.

El amor de un hijo es un amor sin fecha de caducidad
Hay amores que duran para siempre, que son eternos y que nunca pueden romperse como,
por ejemplo, el amor hacia un hijo.
Si bien es cierto que en algún momento pueden aparecer las decepciones , el vínculo que se
construye con un hijo suele ser imperecedero.

Ellos cambiaron tu vida en cuando llegaron a este mundo.
Te obligaron a crecer por dentro y a ser responsable.
Te permitieron entender que tus palabras tienen poder a la hora de educar, que tus caricias
eran importantes, que tus abrazos ayudaban día a día a crecer a un niño que temía la oscuridad,
que ansiaba compartir tiempo contigo.

Podríamos decir que la crianza de un niño nos obliga también a educarnos a nosotros mismos. Buscamos siempre lo mejor para nuestros hijos, y por ello, medimos nuestros actos y creamos ambientes propicios para que crezcan felices
Aprendemos de alimentación, de psicología y de medicina.
Somos constructores de castillos y diseñadoras de ropa para muñecas…
Somos confidentes, pañuelos de lágrimas, tenemos magia para borrar pesadillas y monstruos
de debajo de la cama, y nos convertimos en chefs de los postres favoritos de nuestros hijos.

Los niños crecen cada día, pero también nosotros crecemos con ellos.
Porque son nuestra debilidad, porque son nuestro corazón fuera del cuerpo y el aliento de
nuestras esperanzas Y, aunque no puedas prometerles que estarás con ellos el resto de sus
vidas, sí puedes decirles que les querrás el resto de la tuya.